La piedra como revestimiento de fachadas

Actualmente, los revestimientos en piedra han dejado de ser algo del interior para pasar a ser un elemento más a emplear en los exteriores de viviendas y edificios. Actualmente, también se emplean para aportarle un carácter modernista y diferente al edificio en sí.

La variedad de piedras que se pueden usar para revestir fachadas es muy amplia. En general, deben ser elementos que resistan muy bien a las variaciones meteorológicas. También deben garantizar una gran perdurabilidad en el tiempo, ya que al estar situados en las fachadas no pueden ser cambiados cada poco tiempo, por el esfuerzo y dinero que ello conllevaría.

El revestimiento en piedra tampoco es un material que se deteriora o pierde el color fácilmente, ya que, de lo contrario, afectaría considerablemente al aspecto estético de la vivienda en conjunto.

Por eso, entre los tipos de piedra que se emplean en las fachadas se encuentran la cuarcita, distintos tipos de mármoles, granitos, pizarra, arenisca, y piedra caliza, entre otros, ya que cumplen plenamente las características anteriores

Colocación

Si se va a reformar la fachada hay que saber que se puede colocar, principalmente, de dos formas distintas. La primera es adhiriendo las placas de piedra directamente sobre el muro de la fachada por medio de mezcla cementicia, mas unas grapas de sujeción que le dan firmeza al revestimiento.

La segunda opción de colocación es mediante el sistema llamado fachada ventilada, consistente en una capa soporte, que es el muro de fachada en sí, y la capa de material de revestimiento que va despegada del muro dejando entre medio una cámara de aire. Dentro de la cámara de aire se coloca un aislante que mejora las condiciones interiores del local que encierra el muro. Esta última opción aporta una eficiencia energética de casi un 20%.

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