Revestimiento en piedra en ducha o bañera: ¿acierto o error?

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Hace unos días veíamos cómo se había colocado revestimiento en piedra en la zona de mayor humedad de una vivienda: la de la bañera y ducha, en contacto permanente con el agua. Hoy queremos analizar la idoneidad de este conjunto decorativo.

Como sabemos, la humedad es uno de los males más habituales en viviendas. Aunque suelen venir de factores externos como la lluvia o filtraciones, existen estancias especialmente supeditadas a ella, como son los baños, expuestos cada día al agua y humedad de las duchas o baños.

Con respecto a la idea de colocar piedras en duchas o bañeras, no existe ningún problema cuando el material elegido es el mármol o granito y se cuida mucho el impermeabilizar al máximo las juntas de las piedras al colocarlas. Sin embargo, no es nada recomendable colocar piedras porosas como calizas o areniscas, que filtran fácilmente el agua hacia su interior y, a largo plazo, acaban por despegar las piezas del revestimiento, bien sean grandes o pequeñas.

Este hecho se agudiza cuando el efecto humedad proviene de grandes cantidades de agua directamente sobre la el revestimiento en piedra, como ocurre en el caso de las duchas o bañeras.

Además de las humedades propiamente dichas, otro de los inconvenientes de las piedras porosas en estos lugares es el mal resultado estético que proporcionan cuando entran en contacto con el agua. Van ennegreciendo poco a poco por culpa de los hongos, algo que podría acabar derivando en problemas de salubridad.

Cada vez son más quienes, atraídos por la estética de la estancia, deciden colocar caliza o arenisca y aplicar periódicamente barniz sobre ella para lograr una impermeabilización. Aunque puede resultar un buen método para prevenir la penetración masiva de agua al interior del revestimiento, a largo plazo no queda garantizada la perdurabilidad del revestimiento en perfecto estado.

Por tanto, si deseas colocar revestimiento en piedra en la zona de la ducha o de la bañera, lo mejor es decantarse por materiales como el mármol o el granito frente a las piedras porosas, que acabarán dando problemas y afeando enormemente la estancia.

Pero, ¿y en el resto de la estancia? Las piedras porosas sí pueden emplearse para revestir otros puntos de los cuartos de baño que no sean las duchas o bañeras ya que el riesgo es mucho menor. No obstante, aunque la exposición al agua no es tan clara, siempre queda humedad acumulada y puede afectar negativamente a estas estancias. Por tanto, en todo caso, mármol o granito siempre son las mejores opciones para los baños.

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