Revestimientos en piedra: los cuidados para mantenerlo siempre nuevo

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Todos pensamos que la colocación de revestimientos en piedra es olvidarnos del material para siempre. La piedra es un material duro y resistente, pero también se deteriora y pierde su imagen aunque, a diferencia de casi todos los demás materiales, lo hace muy a largo plazo.

Sin embargo, existen algunos cuidados que pueden aplicarse para que esa buena imagen de prolongue aún más.

En primer lugar, y lo más importante, es que a los revestimientos en piedra se les debe aplicar un sellador para prevenir la acumulación de suciedad y para prolongar la calidad y el buen aspecto del acabado.

Además, este sellado debe aplicarse en tres o cuatro capas si se trata, por ejemplo, de piedras porosas como la caliza o la arenisca.

En el caso de los revestimientos de piedra de las paredes, una vez sellados, basta con pasarlos la aspiradora de forma periódica. Las superficies de trabajo se mantienen limpias pasando simplemente un trapo húmedo y, en caso de mucha necesidad, con un poco de jabón neutro.

En el caso de los suelos de piedra, tradicionalmente se piensa que es suficiente con barrer, pasar la aspiradora para eliminar el polvo y fregar el suelo con agua y un detergente. Sin embargo, si queremos mantenerlo en perfectas condiciones el máximo tiempo posible, también debemos evitar pasar mopas, ya que sólo sirven para depositar más suciedad sobre la superficie. Si se vierte algún líquido en el suelo, hay que limpiarlo enseguida con un trapo húmedo, ya sea con agua o con aguarrás si se trata de grasa o aceite.

Asimismo, es importante evitar los productos limpiadores en polvo y los detergentes abrasivos. También debemos tener especial cuidado con no derramar o verter sobre la piedra como zumo de limón, vinagre, cola o vino ya que pueden decolorar la piedra. En caso de que esto ocurra

Por último, deben evitarse los aceites o ceras para pulir , ya que tienden a provocar la aparición de manchas.

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